“Los compresores no se mueren, son asesinados”
Todas las variaciones imprevistas en las condiciones de diseño de un sistema de refrigeración son absorbidas por el compresor
El documento examina los factores que influyen en la vida útil de los compresores en los sistemas de refrigeración y aire acondicionado.
Todos los sistemas de refrigeración y de aire acondicionado son dinámicos y están constantemente sometidos a condiciones de operación cambiantes, como lo son las variaciones en la carga frigorífica y en las condiciones ambientales.
Un sistema correctamente bien balanceado es aquel en el que cada uno de sus componentes ha sido correctamente bien seleccionado para satisfacer esas condiciones de diseño cambiantes.
Precisamente, un diseño correcto debe asegurar que el compresor opere dentro de sus límites de aplicación específica, con una lubricación adecuada en todo momento, asegurando que el flujo de masa sea el requerido en los intercambiadores de calor, evitando el retorno de refrigerante líquido al compresor.
Además, para el correcto funcionamiento de un sistema es necesario que internamente se mantenga limpio, seco y libre de contaminantes.
Todas las variaciones imprevistas en las condiciones de diseño de un sistema de refrigeración son absorbidas por el compresor
Por lo general, todos los fabricantes reconocidos en la industria fabrican sus compresores con los más altos niveles de calidad, para que sean capaces de absorber esas condiciones imprevistas, sometiéndolos a exhaustivas pruebas de laboratorio para asegurar que su operación sea lo más confiable, duradera y eficiente posible.
La típica pregunta que surge entonces es: ¿cuál es la vida la vida útil de un compresor?
La figura de un juego de dardos, en la que cada uno de ellos representa diferentes escenarios posibles, puede ser una forma ilustrar la respuesta.

El primer dardo que impacta muy lejos del centro representa un compresor que dura menos de un día. Por ejemplo, debido a un arranque inundado, ocasionado por una migración de gas refrigerante durante una puesta marcha en la que no se mantuvo el calefactor de cárter encendido el tiempo suficiente para que se evaporare el refrigerante líquido presente en el aceite a causa de una migración, se generó un arranque inundado, un golpe de líquido y, en consecuencia, una falla catastrófica y prematura en el primer arranque. Otra situación que puede hacer que un compresor falle solo en cuestión de horas es una falla ocasionada por una pérdida de la lubricación que ocurre cuando el aceite sale del compresor, pero no retorna y queda atrapado en algún lugar del sistema.

Puede que un compresor soporte condiciones de lubricación inadecuada debidas a un retorno de refrigerante líquido a lo largo de un año antes de fallar. O tal vez la contaminación generada por humedad que quedó presente dentro del sistema por un vacío deficiente antes de la puesta en marcha, y que no fue retenida por los filtros deshidratadores, genere acidez en combinación con el calor y el aceite provocando una falla eléctrica prematura por corrosión en el estator. Estas situaciones están representadas por segundo dardo.

El tercer dardo representa a un compresor que pudo haber operado por más de cinco años, pero que ve afectada su vida útil y falla debido a continuos ciclos cortos de arranque y parada, por un ajuste deficiente del diferencial de control, o debido a la acción continua de algún dispositivo de seguridad interno o externo, con reinicio automático.

Un compresor puede operar confiable y eficientemente por diez años, como lo representa el cuarto dardo. Tal vez pudo haber prolongado su vida útil más allá de ese período, de haber operado de manera continua dentro de los límites de aplicación y radio de compresión para los que fue diseñado, sin recalentamientos ocasionados por condensadores sucios, o falta de gas refrigerante debido a fugas, o controles de alta o de baja presión ajustados deficientemente, por ejemplo.
Aquellos que hemos trabajado alguna vez en servicio de campo, hemos encontrado compresores representados por el quinto dardo, el que da en el blanco y representa aquellos compresores que han operado confiablemente por decenas de años, hasta ser reemplazados aun operando correctamente, junto al equipo obsoleto que los contiene.

Treinta años no es una exageración. Un posteo en LinkedIn muestra un ejemplo concreto de un compresor Scroll que pudo haber seguido operando confiablemente después de veintinueve años de funcionamiento, pese a mostrar ciertas señales de cobreado, típicas evidencias de cierta presencia de humedad en el sistema.
Como el autor del posteo original lo indica: “los compresores no se mueren, son asesinados”. Y las respuestas para entender las causas de raíz que ocasionaron la muerte, están dentro del mismo compresor.
Cuidado, porque de no ser tomadas las acciones correctivas correspondientes, el asesino volverá a atacar y matar.
Category: HVAC Maintenance & Service